
Dame tu mano, déjame acariciar tu pensamiento, permite que recorra cada rincón de tu cuerpo con mi aliento entrecortado, déjame alcanzar el clímax en mi mente que mis manos no resisten la tentación de acariciarte, luchan por parecerse a las tuyas y se disfrazan.
Se despiertan en mi, nuevas sensaciones, mi cuerpo tiembla, gemidos quieren salir de mí ser pero se ahogan en las caricias. Mis ojos se cierran en la lucha por encontrar los tuyos, dentro de mi ser se desborda un río que brota con solo pensarte. Mi cuerpo clama por el tuyo en una plegaria sin fin, la sombra del recuerdo envuelve mi mente en un tierno abrazo incitándome a esperar con más ansias el mañana.
Mis manos lloran por no sentir las tuyas y a la vez se enternecen en la sensación de que llegará el espacio en que se unirán.
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