Duerme, mi amor, quiero contemplarte mientras lo haces, deseo ver esa lucha que se desata en tus ojos mientras luchan por no cerrarse y seguir contemplando los míos.
Duerme, mi cielo, que tengo ansias de ver a los ángeles debatiéndose por ocupar mi lugar al lado de tu cama y poder acariciar tu bello rostro.
Duerme, mi preciosa, que anhelo dormir yo para buscarte en sueños y seguirte amando mientras dormimos.
Descansemos, mi vida, que los ángeles son garantes ante Dios de este gran amor.
11 feb 2009
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